CÓMO PREPARAR Y EXPONER UNA COMUNICACIÓN CIENTÍFICA (I)

Hace un par de días tuve el placer de trabajar junto con Grupo Pacífico en el famoso y aclamado congreso médico SEHER. En éste se dan cita multitud de científicos y personal del área médica para compartir nuevos conocimientos, técnicas, estudios científicos y habilidades en el tratamiento de heridas.

El congreso daba la oportunidad de asistir tanto a coloquios como a talleres. En uno de esos talleres conocí al Doctor Xavier Santos Heredero, cirujano plástico, pero ésta vez no se trataría ningún tema específico-técnico dentro del área sanitaria, sino que tal como señalo en el post, iba a enseñar(nos) algunas reglas básicas a la hora de presentar un trabajo científico, fuese éste de la índole que fuese.

Pues bien, puesto que no quiero que el blog se convierta en algo que desarrolle únicamente el aspecto más práctico de los RRHH, voy a escribir sobre esto que considero fundamental a la hora de realizar cualquier estudio ciéntifico desde el área que se desee.

CÓMO HABLAR EN PÚBLICO SOBRE LA COMUNICACIÓN CIENTÍFICA

El primer paso o consideración, según el Dr Xavier, es no olvidar que nuestro artículo científico debe interesar y además de esto debe entretener a los oyentes y lectores, pero la regla de oro, la de más peso, es no perder la NATURALIDAD. Esto no quiere decir que tenemos que ser ordinarios a la hora de expresarnos, pero sí que hay que intentar hablar con la mayor naturalidad posible, manteniendo contacto visual con el oyente (en el caso de ser una charla científica) e intentando ser fluído en la conversación.

No hay que decir que en eventos científicos, donde uno quiere exponer su trabajo, además del contenido del mismo, nuestra apariencia será fundamental. La postura a adoptar en el momento de expresarte debe ser amable. ¿Cuántas veces hemos acudido a algún coloquio y el ponente nos ha resultado agresivo expresando la ponencia?

Recuerdo aquí una escena en la película Magnolia que ejemplifica bien lo que quiero decir sobre la violencia comprendida en el orador.

Agresividad en el discurso (Magnolia)

En el pausado y fluído lado opuesto, siempre adecuando el lenguaje al auditorio, encuentro otro claro ejemplo en el discurso de Laughton contra la tiranía en una sala de juicios abarrotada de público. Un discurso vibrante, una manera de denunciar la pasividad ante la corrupción sin perder necesariamente los estribos.

El truco del “exageradamente despacio” en la oratoria (Esta tierra es mía)

Lo bueno, si breve, dos veces bueno

Centrándonos en el contenido de nuestro coloquio o artículo ciéntifico, no cabe la menor duda de que hoy en día quien se sienta al otro lado para oirnos hablar o leer nuestras líneas, no quiere rollos, por lo que será primordial la brevedad de nuestro discurso suprimiendo lo innecesario y olvidando cosas superflúas y accesorias. En un primer momento resultará complicado discernir entre lo que merece la pena exponer y lo que no es tan relevante, pero poco a poco uno adoptará casi sin darse cuenta la habilidad de saber que “si dudas de algo, es que este algo no es tan importante”.

El discurso leído conlleva el riesgo de encerrarle en una barrera de hielo

Gastón Fernandez de la Torriente en su libro “Cómo escribir correctamente”, lo tenía claro, un discurso leído es una limitación en toda regla. El gran dilema del orador, su duda existencial, es sin duda si leer o no el trabajo a presentar.  Hay, como en todo, distintos puntos de vista que van desde un extremo a otro.

En mi opinión resulta mucho más difícil leer bien que hablar bien, es por ello que la mejor opción o la que más juego nos daría, sería una mezcla entre leer ideas y desarrollarlas. Si decidimos leer, no podemos olvidar que el texto es para ser oído, no leído y tenemos que intentar alternar la mirada entre papeles y público, pues ya lo decía Napoleón Bonaparte “Para hacerse comprender lo primero que hay que hacer con la gente es hablarle a los ojos”.

Una ejemplificación de cómo los nervios pueden jugarnos una mala pasada haciendo que el papel se apropie de cualquier gesto espontáneo y natural, lo encontramos en esta charla TED presentada por Alfredo Genovés.

Resulta primordial hacer una diferenciación entre un discurso para ser leído y un discurso para ser escuchado. Existen abundantes aspectos que diferencian la comunicación escrita de la oral y es conveniente conocerlos a la hora de comparecer ante el público. Decía Moliére que “La improvisación es la verdadera piedra del toque del ingenio” pero (¡ojo!) ésta no es la cúspide de la oratoria.

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