Un testigo y cómo caer en las redes de su “falsa” memoria.

Personas acusadas de violaciones que no han cometido, víctimas que rotundamente identificaron a personas inocentes como autores de los delitos, menores que identifican hasta cuatro veces “de forma inmediata y sin la menor duda” a un falso culpable. Algo tenemos claro en todos estos casos de falsos testimonios, y es que tal y como los expertos comentan, a lo largo de los procedimientos de identificación, las víctimas muchas veces ponen la cara del sospechoso al recuerdo borroso que tienen del agresor. ¿Cómo llega una víctima o testigo a reconocer, con total seguridad, a una persona inocente como culpable?.

Imaginemos pues la situación siguiente; cuando alguien menciona la palabra gato, o la escucha, ¿acaso no evoca a un gato en particular o imagina algún gato característico, que podría resultar ser el promedio de todos los gatos que ha visto, es decir, su prototipo de gato? Los prototipos de los que tenemos categorías se derivan de todas nuestras experiencias con sus miembros. Por esta razón, el prototipo cambia sutilmente cada vez que topamos con un ejemplar nuevo de la categoría. Por consiguiente, los investigadores creen que no tenemos una representación mental específica del prototipo de ninguna categoría, sino que este prototipo surge como promedio del fondo de ejemplares.

 Con esto podríamos entender mejor los casos:

Otro fenómeno que interviene en los “falsos testimonios”, y ha de controlarse, es el recuerdo. Si las personas reconstruimos algunos recuerdos, más que recuperar una representación específica de la memoria de lo que ocurrió, sería de esperar que hubiera ocasiones en que los recuerdos reconstruidos difirieran de los sucesos reales, o sea, que se tratara de distorsiones. No hay nada más que prestar atención a lo que ocurre cuando un rumor va de boca en boca; los sujetos empiezan a cambiar la trama, se utilizan procesos de simplificación o subrayamos aquello que nos parece más relevante del “chisme”; cambiamos detalles para que se correspondan mejor a los conocimientos del que nos escucha, etc. Un aspecto importante del proceso de la reconstrucción de la memoria es que la gente a menudo une recuerdos de diversas fuentes. Sin embargo, las personas no siempre recuerdan de manera exacta las fuentes originales de los diversos componentes de sus recuerdos. De hecho, se podría hasta demostrar que los individuos en ocasiones llegan a creer que en realidad realizaron acciones que sólo imaginaron. Esto no es un proceso consciente; sino todo lo contrario. Un ejemplo muy sencillo podría estar en suponer que estamos constipados y recordamos una y otra vez que no se nos debe olvidar tomar la medicación antes del almuerzo. Cada vez que lo recordamos, nos formamos una imagen mental de los pasos que hemos de seguir para tomarnos la medicación. Si nos imaginamos muchas veces que nos hemos tomado la pastilla, es posible que cometamos el error de creer que lo hemos hecho. ¿no es así? Todos ,alguna vez, hemos imaginado un evento de manera muy vívida y luego hemos tenido dificultades para recordar si el evento en realidad sucedió o sólo lo recordamos.

En conclusión, un testigo en la sala de audiencias jurará “decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad” pero esto dependerá del cuidado con el que haya sido codificada la memoria y de la correspondencia de las circunstancias de codificación y recuperación. Hay que prestar mucha atención al tema de la memoria del testigo, pues ni incluso con el deseo genuino de decir la verdad podrían hacerlo. Bien sabemos que la información posterior a un acontecimiento importante, también es un factor a considerar que puede alterar los recuerdos de los testigos aún siendo explícitamente conscientes de que alguien intenta desencaminarlos en su declaración. Un ejemplo podemos verlo en el experimento de Lindsay, 1990. En él, los sujetos vieron las diapositivas de un robo a una oficina. Las diapositivas estaban acompañadas de una cinta con la voz de una mujer que narraba los sucesos. Inmediatamente después de la proyección, los participantes oyeron a la mujer volver a describir los sucesos (esta vez la narración no se acompañaba de diapositivas). Sin embargo, en esta narración posterior había información equivocada. Por ejemplo, para los participantes que habían visto la revista Glamour, la cinta mencionaba en cambio Vogue. Cuarenta y ocho horas después el investigador puso a prueba el recuerdo de los participantes acerca de la información retratada en las diapositivas pero les informó explícitamente que en la prueba de memoria no se incluía ninguna pregunta de la que se hubiera mencionado la respuesta correcta en la narración posterior. Así, si los participantes podían hacer una distinción nítida en la memoria entre los hechos originales (Glamour) y la información posterior (Vogue), ésta no los habría afectado. Pero no fue así. Incluso con la advertencia, los participantes recordaban información posterior equivocada en lugar de los recuerdos verídicos.

En ocasiones somos incapaces de discriminar entre fuentes originales, del acontecimiento y la información posterior, de las representaciones en la memoria. Cuando la gente se expone en repetidas ocasiones a información que es errónea, se es más proclive a señalar recuerdos falsos y aunque aún exista polémica acerca de los mecanismos psicológicos que dan lugar a este desempeño de la memoria, la posibilidad de que los recuentos de los testigos estén alterados a causa de la información posterior, está bien establecida. Cualquiera que sea la razón de los errores de los testigos, existe suficiente evidencia de que dichos errores pueden enviar a la cárcel a personas inocentes. Lo que se necesita es una forma confiable de separar los recuerdos reales de los falsos, pero hasta ahora no se dispone de dicha prueba. La sinceridad y convicción de la persona que “recuerda” durante largo tiempo no es indicación de la realidad completa y exacta del mismo. Cuando pasa el tiempo, los recuerdos recuperados no son en sí mismos suficientemente dignos de confianza para justificar condenas penales, y habría también que contar con otras evidencias que corroboraran los hechos.

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